Ibero M.
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Las mariscadoras inventaron el empoderamiento desde antes que estuviera de moda. Intentaron privatizar la Ría y no dudaron en plantar cara! Formaron una buena. Buena con la que consiguieron anular cualquier tipo de privatización (excepto una… creo recordar que fue la de ¿Carril?) y tras ello fue tomando cuerpo la aparición de las primeras cofradías de mariscadoras. Cofradías que a día de hoy se rigen por un sistema de explotación sostenible y con unas cuotas de marisco fijadas que cumplen a rajatabla tanto en tamaño como en peso máximo a capturar.
La camaradería entre las integrantes está a la orden del día, y si alguna de las mariscadoras tiene que irse antes de tiempo, por cualquier imprevisto, una compañera le echa una mano y en su nombre captura en exceso lo que a la compañera que tuvo que partir le faltó por defecto.
No puedo decir que la visita que realicé fue mejor de lo que me esperaba… porque me esperaba algo inmejorable y así fue! Tal cual! Trato cercano y con todo lujo de detalles sobre las tareas y quehaceres de las mariscadoras, y no mariscadoras, que se encargan de llevarnos el mejor producto del mar a nuestra boca, con la mayor de las pasiones y dedicación en su manera de trabajar.
Nos explicaron en vivo, y en riguroso directo, las distintas herramientas de las que se valen para obtener el marisco, así como las tácticas que emplean para pillarlo! Porque algunos de ellos o se pillan rápido o se piran rápido! Aprendimos a diferenciar entre Longueirón y Navaja para evitar que nos la dieran con queso en cualquier marisquería. Mucho más fina al paladar la navaja y con mayor curvatura en su caparazón que el del “rectangular” Longueirón. Estupefacto me quedé con la huida de la Navaja que me detalló Patricia! (desde ese instante pasé a nombrarla Heroína Patricia, porque vaya saca sacó de Navajas!) Maravillado estuve viendo esos "simples" cubos de plástico y esas redes tan sencillas como aparentemente irrompibles. Tuve la grandísima suerte de ser agraciado con un par de redes que me regaló Charo (si alguien supiera la ilusión que realmente me hizo, no se lo creería... Charo tuvo que vérmelo en los ojos cuando miraba sus redes y debió de tomar buena nota de ello) Las guardaré y usaré para con mi pesca de bichitos para siempre.
Ana nos enseñó, entre otras cosas, cómo encontrar gusanos marinos, en qué guarida se refugiaban y cómo sacarlos de ella con un poquito de sal y de paciencia!
De María José aprendimos todo lo que nos quiso enseñar, qué fue mucho! Más lo que nosotros le quisimos y logramos sacar sin problema! (politiqueo incluido!) desde la técnica para obtener el marisco y como debe levantarse la tierra para no formar montaña (que pueda matar a los bibalvos) hasta los días, horarios y libertad de las que goza una mariscadora en su trabajo, sin más presión y jefatura que la suya propia
Después de recolectar nuestro propio marisco, fuimos al centro de clasificación donde se separan las distintas especies según su tamaño. Porque el tamaño de Cambados es especial! En esta villa el tamaño sí que importa y mucho! Pues el tamaño mínimo por el que “recolectan” su “cosecha” es el de mayor tamaño de todas las cofradías existentes en la zona, característica esta que le da fama a su "región" marisquera. Casi tanta como tiene su bella y famosa ruina de la Torre de San Sadurniño -antigua torre de vigilancia construida para proteger la antigua villa de Cambados de los ataques marítimos-
En fin... todo pura maravilla, el tiempo pasó de largo sin darnos cuenta. Cosas como estas son las que a uno le hacen sentirse orgulloso de ser parte de una patria que tiene cosas tan maravillosas como distintas y auténticas; y no las meras banderas y soflamas que nos intentan meter desde un bando y de otro y que tan aburridos nos tienen.
Viva Galiza! Viva sus mariscadoras! Viva su producto marino exclusivo y que viva y dure el cómo viven y cómo curra toda esta gente libre que se ata al mar con tanta pasión y disfrute.
Y QUE NADIE LO OLVIDE: EN CAMBADOS, EL TAMAÑO SÍ QUE IMPORTA! AQUÍ NO VALE ESO DE… “MEJOR PEQUEÑA Y JUGUETONA”