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Esta mañana he ido a solicitar información sobre una prestación que pedí en Noviembre del año pasado en otra oficina de otra comunidad. Creo que nadie acude a una oficina de empleo por placer. La señora que me ha atendido en el SEPE, la única que estaba en la oficina en ese momento, tiene una manera de expresarse muy hostil. Parece que eres culpable de estar en esa situación, poco más que te lo mereces y también que tu capacidad intelectual no es muy alta. Creo que he podido articular cuatro frases. Le he hablado con toda la educación que he podido y con una actitud humilde en la que sólo le estaba pidiendo ayuda. Ni siquiera me he quejado por estar esperando una respuesta durante meses en algo tan importante como es el sustento vital ganado por derecho. La sensación que he tenido es que alguien me estaba echando la bronca todo el rato, regañándome como si fuera una niña pequeña. En un momento dado ha recibido una llamada telefónica que claramente quería atender y que era más importante para ella que atenderme a mí y me ha despedido rápidamente. Yo tenía varias preguntas que hacerle y podía haberle insistido y exigirle un trato decente. Pero me estaba resultando tan desagradable la situación y me había dejado tan claro que no tenía ninguna intención de ayudarme que me he levantado y me he ido. He tenido una sensación de frustración e incomprensión a la vez. Espero que de alguna manera esta reseña le llegue y mejore su actitud.